El objetivo de Eichelmann, de 42 años, para su ópera prima
fue abordar esta "herida" desde "una visión distinta".
El cine contemporáneo, señala, "está muy enfocado en mostrar
la herida y no tanto en atenderla. La herida hay que señalarla,
pero si no planteas un tipo de sanación, se me queda corto este
cine que solo pone el dedo en la llaga", sostuvo.
La cinta, que participa en la sección Orizzonti Extra, está
contada desde el punto de vista del padre, un campesino de las
montañas de Artemio, que sufre por la muerte de su hija.
Está interpretado por Eustacio Ascacio, de 72 años, un
minero que nunca había actuado.
El objetivo del cineasta fue abordar el tema "desde un lugar
más evocativo, emocional y poético" porque considera que "no hay
nada más político que lo poético".
Lo hizo así porque "si quieres provocar una reflexión
profunda en alguien tiene que ser a través de los sentimientos".
Opinó además que en México a "la violencia de género
llegamos tarde a atenderla" y cree que "culturalmente nos gusta
desaparecer los problemas".
"Sabemos que está la herida, pero pretendemos que no
estuviera", resaltó.
La violencia de género "tiene una dimensión cultural y
educativa en México. Hay un problema de abandono desde el
gobierno", subrayó Eichelmann, que recuerda que cada día son
asesinadas 11 mujeres en México.
El otro eje de la película son "los conflictos entre padres
e hijos, que si no se curan se van a repetir eternamente",
explicó Eichelmann, que sostiene que "no hay familia sin
herida".
Este era el primer tema que quería abordar, por su
experiencia personal con su padre, pero la violencia de género
fue poco a poco adquiriendo mayor peso en la cinta.
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