El Papa Francisco sigue experimentando "ligeras mejoras" en su salud.
La terapia y la fisioterapia están surtiendo efecto.
Hay avances en el habla y también se aligeró la carga de oxígeno. Sólo durante una parte de la noche recibe oxígeno de alto flujo mientras que el resto de las horas se ayuda con oxigenación ordinaria.
La Sala de Prensa vaticana hoy volvió a hacer balance de la salud del Papa Francisco, que recibió el alta el pasado domingo del Policlínico Gemelli pero sigue tratamiento para salir plenamente de este complicado momento.
De momento, no hay sorpresas: el Papa Francisco permanece en el apartamento del segundo piso de la Casa Santa Marta, reza y celebra misa en la capilla al final del pasillo, sigue sus terapias y realiza algunos trabajos. Los ministerios le envían la documentación pero en los últimos días no ha recibido ninguna visita. Las instrucciones de los médicos fueron claras: debía descansar lo máximo posible.
Tras su salida, el Papa Francisco también realizó los análisis de control, el miércoles, y "los valores son normales".
Empero, Francisco siempre mira más allá de la ventana de su habitación, como también lo hizo durante los 38 días de internación en Gemelli. Hoy su oración y sus condolencias estuvieron dirigidas a la tragedia que azota a Myanmar (uno de los países en guerra que el Papa ha citado desde hace tiempo en casi todo el Ángelus) y a países vecinos como Tailandia.
En cuanto al Ángelus del domingo 30 de marzo, por séptima vez consecutiva deberá ser sólo un texto escrito. Aún no se ha decidido si el Papa podrá saludar, un poco como ocurrió el domingo pasado antes de salir del hospital. Pese a que el Papa se encuentra confinado en su casa, "no ha perdido el buen humor", aseguran desde el Vaticano.
Mientras tanto, la plaza de San Pedro, la basílica y otros lugares del Jubileo reciben la afluencia de misioneros de la misericordia, aquellos sacerdotes a quienes el Papa ha confiado la misión especial de "perdonar". Una cuestión, la del perdón, que se repite a menudo en los discursos y mensajes de Francisco, que no se cansa de decir que "Dios perdona todo, perdona siempre pero somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón", como ha repetido decenas de veces.
Además de los acontecimientos relacionados con el Jubileo, se observa la Semana Santa y sólo, a último momento, se anunciará si el Papa estará presente y, eventualmente, de qué forma. En este 'paquete' de eventos figuran la bendición Urbi et Orbi, el domingo de Pascua, el 20 de abril, y la canonización de Carlo Acutis, el día 27, que, según algunos canonistas, requeriría la presencia del Papa. "Es prematuro hacer la pregunta", interrumpió la Sala de Prensa cuando fue preguntada sobre estas cuestiones.
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