El atentado, llevado a cabo con una bomba casera, según las primeras conclusiones, tuvo lugar en el gimnasio de la Universidad Estatal de Mindanao (MSU) en Marawi, la mayor ciudad musulmana del país, que en 2017 fue escenario de una batalla que duró cinco meses entre fuerzas gubernamentales y militantes vinculados al Estado Islámico.
El ataque del domingo podría haber sido perpetrado por el grupo Daulah Islamiyah-Maute, leal al grupo yihadista Estado Islámico (EI o ISIS) desde 2016.
Y el llamado Estado Islámico
reivindicó abiertamente el ataque por la noche: "Los soldados
del califato detonaron un artefacto explosivo en una gran
reunión de cristianos en la ciudad de Marawi", dijo el grupo en
un comunicado difundido en sus canales Telegram.
Once miembros del grupo yihadista filipino murieron en un
enfrentamiento con el ejército filipino el pasado viernes en la
cercana ciudad de Datu Hoffer Ampatuan: la explosión del domingo
podría ser una forma de represalia.
El presidente, Ferdinand Marcos hijo, condenó el ataque,
calificándolo de acto "sin sentido y atroz", "perpetrado por
terroristas extranjeros", sin especificar de dónde provinieron.
"Tengan la seguridad de que llevaremos ante la justicia a
los autores de este acto despiadado", prometió.
Las fotos compartidas en las redes sociales mostraban sillas
de plástico volcadas y el piso del gimnasio de MSU ennegrecido
después de la explosión.
Sin embargo, el edificio no parece haber sufrido daños
graves.
Los trasladados a un hospital cercano recibieron tratamiento
principalmente por heridas menores y contusiones.
El gobernador provincial, Mamintal Adiong Jr, dijo que
muchos de ellos habían sido enviados a casa.
Las misas dominicales son particularmente concurridas en
este momento en toda Filipinas, coincidiendo con el inicio del
Adviento.
Casi el 80% de los 113 millones de habitantes del país
son católicos, y no es raro que gimnasios escolares e incluso
centros comerciales designen áreas para la misa dominical,
especialmente en lugares donde no hay iglesias.
Mindanao es el hogar de la minoría musulmana del país y ha
sufrido la peor parte de los disturbios y la violencia
extremista durante años.
En 2012, el gobierno de Manila y el grupo rebelde musulmán
más grande del país acordaron crear una región autónoma en
Mindanao, y las primeras elecciones a la asamblea regional se
celebraron en 2022. Sin embargo, de vez en cuando estalla
esporádicamente la violencia.
El papa Francisco expresó esta maana su dolor por la muerte
de los fieles, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni,
se pronunció también sobre el atentado de Mindanao: "Otro
atentado, probablemente de origen yihadista, perpetrado durante
la celebración de una Santa Misa, el primer domingo de Adviento,
no puede permanecer en silencio -observó-. El Gobierno italiano
está cerca de la comunidad cristiana de Filipinas, en particular
de la isla de Mindanao, y denuncia enérgicamente la sangrienta
persecución llevada a cabo por organizaciones terroristas que
también atacan teniendo en cuenta el calendario litúrgico".
"La comunidad internacional no debe permanecer indiferente,
debe condenar firmemente el terrorismo yihadista y apoyar con
acciones concretas a las minorías cristianas obligadas a vivir
en el terror", agregó.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS © Copyright ANSA