En Denver, Colorado, congregaron a 34,000 personas, y en Arizona, en Tempe, registraron 15,000 participantes.
Cuando hacen su aparición, se desata una ovación y una ola de energía.
Y cuando atacan a Donald Trump y a su "primer amigo" Elon Musk, la multitud levanta los puños al aire, silba ruidosamente o levanta el dedo medio.
Casi una sensación de
catarsis.
La "extraña pareja" parece ser la única esperanza de
revancha en un momento en que el Partido Demócrata está
desmoronado, aniquilado por la fuerza de choque del magnate, sin
líderes: con Joe Biden desaparecido, Barack Obama que solo
aparece en X para anunciar su tradicional pronóstico sobre quién
ganará el campeonato universitario de baloncesto, y el líder del
Senado Chuck Schumer ofreciendo un inesperado apoyo a los
republicanos, en medio de crecientes demandas de dimisiones.
En sus mítines, el senador y la diputada, considerada su
heredera, hablan de cosas concretas: los recortes de Trump y
Musk que afectan a la clase media-baja, la atención sanitaria,
la educación, el medio ambiente, y que favorecen a los
superricos con más beneficios fiscales. O las políticas que
atacan a las minorías y a las libertades fundamentales.
Entre la multitud hay mucho miedo, incluida la preocupación
por una posible recesión. Pero también hay mucha rabia y ganas
de reaccionar. Es que hasta ahora los demócratas no han sido
capaces de promover y canalizar la protesta.
Sanders y AOC lo están logrando, poniéndole pasión y dureza,
sin esa "corrección política" ni esa "bondad" que a veces ha
sido un talón de Aquiles del partido.
Pero no se están adaptando al momento, más bien el momento
se está adaptando a ellos, a lo que siempre han denunciado o
defendido: sanidad para todos, reducción de los precios de los
medicamentos recetados, impuestos a los ricos, universidades
públicas gratuitas, sindicatos fuertes, aumento del salario
mínimo.
Sanders arremete contra Trump, contra los monopolistas de
Big Tech, subrayando que los tres estadounidenses más ricos,
Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, tienen más riqueza que los
170 millones de personas que componen la mitad más pobre de la
sociedad estadounidense.
"No tienen idea de lo que está sucediendo en el mundo real",
grita el senador. "No, no aceptaremos una forma de sociedad
oligárquica en la que un puñado de multimillonarios maneja el
gobierno", insiste.
Ocasio-Cortez también enciende a la multitud. "Necesitamos
un Partido Demócrata que luche más duro por nosotros", exclamó
entre el entusiasmo del público. "Este movimiento no se trata de
etiquetas partidarias o pruebas de pureza. Se trata de
solidaridad de clase. Las miles de personas que vinieron aquí
hoy para estar juntas y decir 'nuestras vidas merecen dignidad y
nuestro trabajo merece respeto'".
Y si Sanders ya está fuera de juego para la carrera
presidencial de 2028, AOC podría haber comenzado a poner en
marcha sus motores.
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