"Las pizzas son buenas, pero no creo que en la Villa Olímpica sirvan cocina francesa como la que se puede comer afuera.
Para los deportistas, es un poco más...
saludable", afirmó Simone
Biles, que recuperó el oro que había logrado en los Juegos de
Río 2016 tras haberlo resignado en Tokio 2020.
Menos contemplativa se mostró su juvenil compatriota Hezly
Rivera, de 16 años y quien consideró que "no creo que sea muy
bueno, al menos lo que nos sirven en el restaurante" de la Villa
Olímpica.
"Creo que la gastronomía francesa es buena, pero lo que sirven
allí... no creo que sea tan bueno como parece. Pero funciona",
aclaró Rivera, la gimnasta más joven en París 2024, sobre el
llamado "restaurante más grande del mundo".
Gestionado por Sodexo Live, filial del gigante de cantinas
Sodexo, el comedor de los atletas abrió el pasado jueves 18 de
julio, con 3.300 asientos y 40.000 porciones servidas
diariamente a más de 10.000 residentes de la Villa Olímpica de
Seine-Saint-Denis, norte de París.
Para la ocasión, sus responsables afirman haber acuñado más de
500 recetas, entre ellas una selección de menús llamados
"gastronómicos" servidos e imaginados por chefs estrella como
Alexandre Mazzia y Akrame Benallal.
Entre los platos de los que Mazzia está más orgulloso se
encuentra el que toma la forma de anillos olímpicos, compuesto
por una crema de garbanzos a la que añade guisantes, remolacha
ahumada y crema de limón.
Los aros colocados encima están hechos de pan de cereales y
semillas de lino, una manera, explicó en los últimos días el
chef entrevistado por ANSA en París, de "dar estructura y
consistencia" al plato.
Para coronar todo, una flor de salvia, "típica de nuestro
territorio", leche de pescado ahumado, aceite de cilantro y
pimientos ahumados, ligeramente picantes.
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